Laboratorio de Idiomas

¿Por qué sucede frecuentemente que una persona cuando estudia un idioma, puede leerlo, pero tiene dificultad para la comprensión oral y para mantener una conversación de un modo fluido?

Nuestros oídos, al nacer, están abiertos a todas las frecuencias del lenguaje  (de 20 a 16.000 Hz), y pueden discernir una cantidad infinita de ritmos, lo que nos permitiría aprender cualquier idioma.

Sin embargo, con el paso de los años, el oído se habitúa a procesar las frecuencias y ritmos utilizados solamente en el idioma materno y, aprender un nuevo idioma cuesta más  trabajo asimilarlo y pronunciarlo.

“La voz únicamente reproduce los sonidos que el oído puede escuchar” (Alfred A. Tomatis).

Alguna bandas pasantes utilizados por distintos idiomas europeos:

Imagen 1

Cada idioma se sitúa dentro de un rango determinado de frecuencias sonoras y tiene un patrón de entonación particular. Un oído acostumbrado a un cierto medio lingüístico puede manifestar dificultad en captar con precisión los sonidos de otro idioma.

Si nos fijamos en el cuadro, vemos la disparidad de frecuencias entre el inglés y el castellano, parece que son antagónicas. Esto explica que cuando queremos aprender inglés nos cueste tanto el “listening”. Porque las frecuencias sobre las que se comunican son extrañas para nosotros y debemos a reeducar nuestro oído para percibirlas.

Si el oído no capta los sonidos, la voz no los puede reproducir. Hablar una lengua es por tanto adaptar la propia escucha a las frecuencias acústicas de esa lengua.

Del mismo modo, contemplando ese cuadro podemos explicar cómo los eslavos, los rusos, son capaces de aprender tan rápido castellano u otros idiomas, con una pronunciación tan buena. ¡Su lengua tiene todas las frecuencias!

Por lo que, “el don de lenguas” no es otro que la capacidad de percibir todos los sonidos y ritmos para poder reproducirlos sin pérdida o distorsión.

El sistema del Dr. Tomatis no elimina la necesidad de estudiar el idioma (vocabulario, gramática,..), pero sí permite escucharlo, reproducirlo e integrarlo de manera más rápida y natural sin necesidad de desplazarte al extranjero.

En principio, salvo algunas excepciones, todas aquellas personas que deseen asimilar una lengua extranjera, sea cual sea su edad, cuentan con buenas posibilidades de éxito. En combinación de un buen profesor y del oído electrónico. Ya que este método permite: reducir de manera muy significativa el tiempo de aprendizaje, el esfuerzo de concentración y la fatiga del alumno obteniendo una mayor capacidad de análisis y de diferenciación de sonido.

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